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Sunday, August 19, 2012

Cosmoputita.

                  
       La revista Cosmoputita de este mes de agosto del año del Señor 2012 ha traido una interesante nota sobre bares porteños firmada por Rebeca Lewisteinberg. En dicha nota se destaca muy especialmente a un bar en Palermo llamado Café Burgués. Según Lewisteinberg,"allí hay morenos africanos que tienen un cohete en el pantalón". Realmente le causó asco a Félix leer todas esas barrabasadas. ¿Qué hacía él leyendo eso? Quería ser como Mel Gibson en Lo que ellas quieren; quería saber qué mierda piensan las mujeres. Por su curiosidad felina se terminó muriendo del asco al pensar que Diana, su novia, leía esas barbaridades
       Felix le dijo a su amorcito que no salga con negros. So pretexto de la fealdad estética, consiguió convencer a Diana de no engañarlo con un moreno (ella decía que no lo iba a engañar ni siquiera con un judío de ojos azules y papeles verdes en Suiza). En realidad, que una mujer se vaya con un negro es como decir que el hombre abandonado es un blanquito de mierda o algo por el estilo. Una forma de racismo cruel y socialmente aceptada por la Progrecracia. Es como afirmar que Felix tiene una regla de 18 cm y el hotentote tiene otra de 22. ¡Por cuatro centimetros de mierda se puede terminar un amor!
       Cuestión que un día Felix atrapa in fraganti a un negro sucio y oloroso junto a la inmoral de su novia. El oscuro hombrecillo llevaba puesta una remera blanca con letras en rojo que decía Café Burgués (el inmoral fornicaba haciendo publicidad de ese antro de perdición). Diana se asustó y temió por su vida. Ella siempre había luchado contra el femicidio("trolicidio"). Felix le dijo que no tema, que él es un hombre de la tradición y del honor. Un criollo de pura cepa íntegro a su moral a pesar de la reciente "cornudez". Simplemente se fue del departamento de Colegiales donde vivía su novia y la dejó con el vendedor callejero de joyas. Nuestro héroe traicionado se fue llorando por dentro (al llegar a la soledad de su casa pudo exteriorizar todas esas lagrimas que casi lo ahogaban en sal).
            A la semana Felix perdonó a su novia...

         - Gracias por perdonarme, amor mio.-
         - Hay que perdonarte aunque te haya tocado la malaria.-

           Diana no sabía nada: Felix sabía que alguien tenía que morir y no tenía que ser una dama por más que haya traicionado su confianza. Tampoco podía morir él por ser católico. El negro tampoco podía morir porque a pesar de parecer mono era hombre. ¿Qué culpa tenía el moreno? ¡El africano salvaje tenía un cohete en el pantalón! Esto según Lewisteinberg de la revista Cosmoputita. Y sí, el negro tenía un cohete en el pantalón porque Felix, enojado y vengativo, le ató un petardo a las pelotas y se las hizo volar por los aires por haber seducido a su novia y futura esposa. A todo esto hay que decir que Felix tuvo la delicadeza de efectuar la operación comando en las inmediaciones del Hospital Alvarez (el inmigrante vivía por la zona de Flores) cosa de que pueda ser atendido inmediatamente y no perder la vida. Eso sí, como el gorila solo pensaba en fornicar con mujeres blanquitas e inmorales, sintió que ese castigo era peor que la muerte.

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