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Sunday, February 24, 2013

Soles.

          

           
              La velocidad corre en letras desesperadas por la angustia de una incertidumbre crónica. No hay nada. Nadie llama. Siempre lo mismo. Al menos el sol y el perfume de la humedad le dan gusto a un día que parecía nacido para morir. Algo es algo como yo soy yo. A estas alturas de mis bajezas creo que algo no es algo sino un simple consuelo de tontos presto para ser repetido por miles. Cuando te dicen "es lo que hay" es porque no hay ni mierda. Es por eso que el judío paga mil cien pesos al mes y se cree un empresario de la talla del gran Henry Ford (Q.E.P.D.).
               El otro día me crucé en un ascensor con una persona que hacía mucho que no veía. Una mujer que a su vez ve a otra mujer que... Fue una situación rara. No sabía si saludarla o no. No me quedaba otra. No me arrepiento de nada. Confieso que me alegró el día ya que me hizo acordar a ella. Creo que "esa ella" debe estar leyendo este panfleto de la estupidez humana (por lo menos es humana mi estupidez mas no se relaciona con su inhumana altivez).
                 De cuando en cuando reboto un par de piedras en el lago para acordarme de su carita iluminada por ojos de esmeralda. En mi recuerdo revuelvo esos negros cabellos y esos pechos de azucar. Vuelvo una y otra vez a esa foto de los dos besándonos en un rincón. No me queda otra en medio del desierto de piedra que es la ciudad. Muchas veces siento que Dios me abandonó pero mi sacerdote confesor me dijo que deseche esa tentación. Me es muy difícil.
                  Cuando la propina es poca, y cuando tengo que repartir todos mis esfuerzos en mil direcciones diferentes, me gratifico pensando en que tal vez pueda volver a verla un instante y nada más. Cuando me encontré a su voluptuosa amiga de ojos negros en un ascensor le dije que no me importaba que ella salga con muchos que quieran encerrarla en abrazos de hotel. Al decir esto, su amiga me miró y me dijo que yo ya no podía opinar y que era madura mi actitud frente a la situación. No soy ingenuo para pensar que una chica tan bonita está vistiendo santos. Más bien se me hace que todo este tiempo ella fue desvestida por muchos pecadores ansiosos e insaciables.
                   Peor es ir a entregar una libra de carne a un lugar determinado y encontrarme con un violento del fútbol: Un gordo borracho, drogadicto, malhablado, tatuado y feo estaba sentado en el mejor escritorio computadora en mano. Yo me mato por conseguir un trabajo como la gente y esa bestia de la política...

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