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Saturday, August 3, 2013

Canción del misántropo.

      








       Despacito, despacito. Lejano. Voy suavemente en el mar calmo de mis pensamientos. De a poco. Muy lentamente. No quiero fatigarme desde el principio. ¿Será que estoy tranquilo porque ya tuve varias tormentas? No sé. Hoy es día de descanso. Cuanto más conozco a la gente más me amo a mí mismo. Caminando calles oscuras de vagos y borrachos me veo en el reflejo fiel de mí mismo pero no en las densas miradas de los otros. Las otredades me hacen buscar soledades. No quiero nada con nadie. Capaz que ni siquiera haga mención de este texto en otros lados. Una pieza oculta de mi subjetividad. Nada más. ¡Ay si pudiera atribuirme la autoría de las páginas en blanco! Abajo, bien abajo. ¿Puedo hacer un corte? En otra pestaña se posó la negra mirada de un amigo como el mejor. ¡Alegría su presencia en una noche de eternidad! ¡Alegría es la amistad sobre un piano malogrado de encuentros arrebatados al fuego de la chimenea! ¿Será verdad que en ese libro que me prestaste el autor es severo con mis amigas? Ya leeré las hojas para ver de qué árbol vienen...
          Hoy quiero restaurar las fuerzas perdidas en lamentos inexplicables. ¿Por qué me cansé en fatigas ajenas? ¿Por qué me fui en universos que no eran los míos? Por todos lados hay copias y copias que se copian a sí mismas y que se copian de otras copias y así el mar de resmas desperdigadas en una foto de cristal. Se repite para expandirse lentamente. Los círculos se van cerrando, achicando, desviando y desvirtuando. Una gota de agua puede ser cortada en mil gotitas y ahí una lluvia que refresque mi cabeza. Evasión. ¿Por qué tendría que quedarme frente a una pared que no me satisface? Me place ver verde desplegado a mis anchas. Me veo caminando un sendero de mañanas, mariposas y rayos de luces multicolores. ¿Será que el laberinto tiene más salidas que una estepa sin fin? Siento que se está apagando. Momentos.
          Hay días en los cuales no quiero saber nada con la Ficción rebelde. Hoy quiero divagar. Me tomo un vino y sueño con el mar. Es mucho lo que tengo para hablar pero hoy quiero callar en medio de estas palabras leves. Si hay silencios que dicen mucho, ¿podría ser este trabajito un texto lleno de silencio? Será. Hay un lugar para descansar y está más allá de estas imágenes, allí en lo más hondo de mi alma. ¿Volar se contradice con el ya mentado mar? ¿No se podrá volar sobre el mar y luego hundirse y volverse a levantar para seguir volando? ¡Estoy tan feliz de saber que esto es casi como una vanidad privada! Estos no son los comentarios que a diario hago en los diarios (y no es redundancia porque yo podría molestar una vez al mes en alguna página amarilla de esas que sobran por ahí). Estridente sonó ese suspiro pero quiero seguir cayendo...
        Cada vez más bajo. Sí, quiero caer cada vez más bajo. No quiero nada ascendente. Tengo ganas de irme a la B una vez más. Viajar más y más. ¿Te dije alguna vez que estas charlas me son muy inspiradoras? Estoy muy feliz de tener amigos como vos. ¿Te diste cuenta de algo? ¡Empecé con la misantropía y ahora hago elogio de tu amistad! Y sí, te apareciste repentinamente en alguna otra parte y tomaste el rumbo prolífico de lo impensado. ¿Todavía alguno piensa en términos de coherencia? La coherencia era una mujer que un viejo se llevó a la tumba. Ya no importa. Hay que perderse, perderse mucho y muy fuerte para encontrarse con la violencia de una alegría imprevista. ¿La rusita? Bien, gracias. Debe estar leyendo esperando ser mencionada. ¿Sabrá que la estoy mentando? Sí, ya me leyó. No puedo contener la risa. ¿Y si apareciera ahora mismo en mi casa y entrara sin que yo me diera cuenta? ¿Podría ser que me toqué el hombro y me sorprenda con una sonrisa nunca antes vista? Hay días que creo que podría pasar hasta lo impasable (lo imposible lo inventaron los vagos para seguir rascándose mientras yo, pobre cristiano, me veo como cabeza de turco. Tengo la mente de un judío solo que ahogo las malas inclinaciones en la pila bautismal).
       ¿Vale algo una taza de agua? Es original lo de la taza. Las caretas hacen todo más bello. Por eso es tan linda esa gente del Norte que oculta su rostro. Quizás esa multitud  sea más fea que yo pero está tan llena de cositas de burgueses simpaticones. Gente de San Isidro. ¿Vieron que hoy estoy indulgente? Sería un mentiroso si dijera que son feas las chicas que van a esos boliches caros. Solo que hay que humear un poquito porque yo no le hago publicidad a ningún negocio de ricos. A veces se me da por hacer mención de algún local de gente humilde pero entre bueyes no hay cornadas. Solamente soy firme para desbarrancar. Quiero que mi coche se caiga al precipicio en una ruta desierta. No, mejor sería que sea tu coche. Sin vos, obvio. Pero caería solamente para que la navecita se haga mierda contra el piso. Solo te importaría el autito. Ni una lagrimita por mí. Pero yo me reiría a tus espaldas porque sería lo suficientemente vivo como para salir a tiempo. ¡Me insultarías tanto al enterarte de mi ardid! Pero yo ya me habré ido tan lejos que quizás me lleve tu lancha para luego invadir tus otras ciudades. Sería el perseguido, el maldito. Quizás sabría lo que es ser el desterrado. Pero yo me reiría. ¿Hace falta llorar toda la vida?
         ¿Va bajando? Creo que sí. A veces sube pero es la marea y marea a varios. Nada la nada en el mar de su ser profundo y agitado. Creo que está bueno hablar del sol porque toca todos los polos. Del frío al calor y del calor al frío austral. Siempre perdido sobre una tabla dura como las leyes orientales. Es como estar en la costanera de Vicente López y contemplar a lo lejos la grandeza de la cancha de River. ¿No es genial? No soy tan difícil como parece. Soy un tipo más bien fácil. Solo que la gente se complica tanto que luego le resulta imposible entenderme. ¡Jamás quise ser un tipo raro! ¿Nadie se dio cuenta de que yo solamente me dedico a decir que Buenos Aires me pertenece? ¡Y eso que no tengo las llaves de la Ciudad! ¿Qué haría si tuviera acceso libre a todas partes? Yo quisiera vivir en la Biblioteca Nacional como otrora lo hiciera Hugo Wast y también querría tener diez hijos con la misma mujer. Se equivocan los que piensan que Gustavo Martínez Zuviría fue un tipo común, un hombre de su tiempo. Su vida fue literatura. Escritor es cualquier pero hay muy pocos que llegan a ser literatura. Un grande en el recuerdo...
        ¿Sigue cayendo? Mejor así. No quiero unidad más que en la locura. Erasmo murió feliz. Dios lo perdonó. Coqueteó con el error pero en su conciencia se arrepintió. No es pecado la oda a Estulticia sino que el pecado estriba en ser amigo de hombres perversos. Pero la locura es mi único vicio y no pretendo abandonarlo. Seguiré sin peinarme y con mi cara de gringo loco nacido en la Pampa asustaré al más valiente (tengo cara de loquito pero soy lindo, sí, soy un loco lindo). Nada me interesa más que esta mezcla de sensaciones agitada como un baile de alegrías varias. ¿No se terminó de caer? Creo que voy a tirar todo por la borda. No esperen un cierre. En un momento dado pego el volantazo y dejó el texto a mitad de una frase. Esto no está anunciado en ninguna parte. Si llegaron hasta acá es porque anduvieron buscando cositas sin que yo les ofrezca nada. Es cierto que salgo a torear mucho en lo de Ernestina pero con esta obrita no, esta es para mí y para aquel que quiera leerla. ¿Corto acá? No. Todavía no.
        Yo sigo bajando, bajo, bajo. Y en un momento dado, como maestro de la diversión que soy, yo invento un chiste y otros me insultan y yo me río más fuerte y los otros se exasperan todavía más y me doy cuenta de que me dicen mujer bonita. ¿Por qué? ¡Porque vuelvo loco a los tipos! Pero ahora pienso que a veces es bueno hacer un alto para descansar luego de tanta risa. Y por eso paro cada tanto al lado de la ruta. Paro y
      

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